Si tan sólo

Poema 29

Fotografía: de Autor desconocido (vista en la red).

Bonsoir! Esta noche me apetecía hablarte en susurros. Y elegí el poema número veintinueve del poemario “Y Si Nos Dejamos Llevar“.

Porque tú y yo, nos deseamos en silencio… #TalVez

Música: After Midnight (Kai Engel).

Llama que no cesa

 

Para una mejor experiencia de lectura, dale al play mientras lees…
Si te apetece, claro… 😉
Llama que no cesa.
Fábula que derrama fragancia a madrugada.
Tu alrededor alienta mis sentidos.
Quema aquello que perturba mi razón.
Y me desliza suavemente.
Para volar en derredor.
Círculos que me aproximan a tí.
A tu esencia.
A tu boca.
Y avivas esa llama que no cesa.
Respiración furiosa que enardece el calor que asciende entre suspiros.
Latidos que acechan en la sombra convertidos en oración e imploro.
El tacto de tu piel abrasa mi deseo.
Calienta mi sangre y me hace delirar.
Balbuceo improperios insignificantes.
Grito por alcanzarte.
Porque te deseo.
Porque me afano en suspirarte.
En beber de ti.
De esa flor que en tu cuerpo nunca marchita.
Siento que estallo si mi piel no te ruega una cita.
Ese ardor que dilata mis pupilas y emborrona tu imagen en el espejo.
Ya estoy más cerca.
Piel enrojecida que avanza desesperada.
Y continúas siendo esa llama que no cesa.
Jamás he visto el frío en tu mirada.
Porque placer circunda tus manos.
Y provoca.
Éxtasis que quiero alcanzar dentro de tí.
Permíteme entrar en el último nimbo.
Y escalar peldaño a peldaño la humedad que jalona tu figura.
Anillo que engalana tu cintura.
Y que ahora me rodea y me anuda a tu aliento.
El cortejo está presto.
Tu cuerpo en actitud desafiante.
Eres llama que no cesa, mi perversa tentación.
Y tu espalda arquea en jadeos para recibirme.
Sagrario de cancela y pontón.
Dispuesto a ser profanado.
Es mi deseo interminable el que doma tu apostura.
Y me abrasas.
Incendias mi porvenir.
Y me envuelves a impulsos.
Dibujando el cadalso fugaz de la pasión.
Y me tienes a tu merced.
Febril y amarrado a tu horizonte.
Porque ya soy tuyo.
Y me gritas.
Palabras de amor y ensoñación.
Y me susurras que me deseas.
Tanto como yo a tí.
Y me exiges mas fiereza.
Aquella que anida en silencio dentro de mí.
Y me tomas las riendas como indómita criatura.
Corcel que desbocado asalta el dintel de la fantasía.
Y muerdes tu corazón.
Me hablas del infierno.
Me liberas de la diáfana cadena que me ata al pasado.
Y te apresuras a cazarme.
Y sientes que mi cuerpo se deshace en tu interior.
Luchas por mantenerme en retaguardia.
Y enlazas mis manos a las tuyas.
Posas tu fuerza en el vaivén que suscita la melodía de nuestros cuerpos al bailar acompasados.
Y me conviertes en fuego.
En ascua y ceniza en tu vientre.
En un incendio intencionado que propaga éxtasis y desenfreno.
Eres llama que no cesa.
Ese placer que nunca vuelve en solitario.
Esa templanza que arde en el viento.
Ese destino que quisiera abrazar cada vez que mis ojos ven la luz.
Qué sería de mi sin la templanza de tus besos.
Llama que no cesa.
Tú.
Mi seductor y tibio fuego…